Desiderata – Redefinir lo conocido.
Intervenir una marca con identidad tan marcada fue, desde el inicio, una búsqueda entre el respeto y la ruptura. El desafío fue no repetir fórmulas, sino ampliar el lenguaje de la marca hacia una versión más viva, más emocional, más actual.

El local se pensó como una experiencia sensorial, donde el color y las curvas generan un recorrido fluido y envolvente. Las líneas rígidas cedieron lugar a una geometría más libre; los tonos neutros dieron paso a matices vibrantes y texturas suaves que transforman la percepción del espacio.
Cada elemento dialoga con el espíritu de Desiderata, pero desde una mirada renovada: una marca que evoluciona sin perder su raíz, que se anima a ser más orgánica, expresiva y contemporánea.


El resultado es un punto de inflexión: un local que no solo vende moda, sino que la interpreta arquitectónicamente. Una propuesta más atrevida, más sensitiva, que invita a detenerse, mirar y sentir.
